sábado, enero 7

En mi columpio.

Se inclinó hacia atrás, cogió carrerilla y levantó los pies del suelo.
Al principio, se dejó mecer suavemente con ayuda del viento; pero pronto quiso más, y comenzó a impulsarse cada vez con más ahínco, para que la vieja y pesada rueda desgastada por los años ganase velocidad.
Por un instante, le pareció que iba a salir volando... pero no paró.
Se había propuesto coger el sol; y estaba a punto de conseguirlo. 

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