viernes, diciembre 28

Con tus últimos besos agonizando aún en mis mejillas.

Hace tiempo que ya no cierro una puerta sin haberme asegurado bien de que no hay nadie tras de ella . Suelo echar un vistazo rápido ; después , otro un poco más a fondo , como si la primera vez no hubiera visto bien. Como si esperase encontrarte ahí de pie , esperando que reparase en tu presencia . Como si fueras a volver .
Me he enfrentado a esos monstruos muchas , pero que muchas veces , y aun así siempre acaban venciendo ; me arrastran, con todos mis miedos e inseguridades , dentro de su armario .
Las tardes de cine a solas con mi conciencia y un enorme cubo de palomitas para no compartir , se han convertido en una costumbre ; mi pequeño colchón de noventa centímetros de ancho , desierto sin ti .

martes, noviembre 27

Otoño en Madrid.
Las nueve de la mañana, mes de noviembre.
El vaho que forman los bostezos mañaneros de los que van, como cada día, a encontrarse con su rutina.
El andén lleno. El corazón, vacío.
Las manos frías y un agujero en el bolsillo de su chaqueta.
El pelo aún húmedo por el agua de la ducha.
Llega el tren. Por fin.
Confusión y pisadas hasta que todos se acomodan.
Las sonrisas cansadas que intercambian dos conocidos que acaban de encontrarse por casualidad y que van en la misma dirección.
Un largo trayecto por delante, y un único pensamiento en su cabeza. Ella.

martes, marzo 27

I'm not sure why I can't to fall asleep ...
Ok ...  honestly , I miss you .                                                                    

viernes, marzo 23

Necesidad de necesitar(te)

¿Le quieres? No . Le adoras.
Es tus ojos , tus oídos  , tus manos y tus piés . Es el motor . Si se aleja , eres solo un triste esqueleto de piedra gris , sin alma ... un muñeco de cuerda sin cuerda . Una piedra en mitad del camino , un tropiezo , una caída , un error : un cero a la izquierda .

No es una cuestión de afecto lo que te ha unido a él tan fervientemente , ni mucho menos una cuestión de inercia dado el paso del tiempo . El roce hace el cariño , sí , pero apenas dibujaste su contorno aquella tarde en esa parada de metro y ya supiste que ese brillo en la mirada sería tu perdición , hasta el último de tus días .
Como una yonkie ; sin comerlo ni beberlo , sin mucho menos haberlo planeado ,  te encontraste más que enganchada a la peor droga que existe . Atrapada para siempre en esa sonrisa agridulce ; tu condena .

Madrid sería su coartada,

la excusa perfecta; pero en realidad no era la suntuosidad de la ciudad lo que echaba de menos... sino a él.