sábado, febrero 11

Let it be.

Sentía la asfixiante necesidad de gritar; de elevar su voz hasta que le sangrase la garganta. Quería tatuarse las venas con tinta invisible sobre la piel; sentirla permeabilizarse, penetrar, fluir junto con sus líquidos vitales por el interior de sus muñecas.
Quería desprenderse para siempre de aquél estúpido exoesqueleto de teórica fragilidad que la aprisionaba; retorcerlo hasta hacerlo desaparecer como arena entre sus dedos. Necesitaba arañar su piel; hacer que todo su dolor emocional se desvaneciera como papel mojado por sus incesantes lágrimas.
Sin darse cuenta, se sorprendió a sí misma al verse reflejada en el espejo rasgando sus mejillas con las uñas; tirando de su piel hacia abajo con desesperación, y frustrando a la vez todos sus intentos por desprenderse de aquella máscara que se había superpuesto sobre su rostro. La espesa sangre, del color de las amapolas en primavera, brotó de sus mejillas, entremezclándose con la solubridad de sus lágrimas.
Fue entonces cuando se atrevió por fin a mirar fijamente a los ojos a la chica del espejo.
Ahí estaba ella, fruto de la imaginación: tan solo el reflejo de una existencia pasada, gritándose amargamente lo que es. O mejor dicho: lo que no es.

2 comentarios:

  1. ¿Te acuerdas de mí? Soy @sheisbeatles, no te encuentro por twitter! ¿Te lo borraste?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Pues claro que me acuerdo de ti! ¿Cómo no acordarme de una doble que tengo por ahí en otra parte del mundo? jaja Por eso sigo tu blog :)
      Sí, lo terminé por borrar, porque me quitaba mucho tiempo... aunque estoy pensando en hacerme otro... aunque claro, el último trimestre, no me conviene distraerme... tal vez cuando acabe, ya veré :)

      Eliminar