¿Le quieres? No . Le adoras.
Es tus ojos , tus oídos , tus manos y tus piés . Es el motor . Si se aleja , eres solo un triste esqueleto de piedra gris , sin alma ... un muñeco de cuerda sin cuerda . Una piedra en mitad del camino , un tropiezo , una caída , un error : un cero a la izquierda .
No es una cuestión de afecto lo que te ha unido a él tan fervientemente , ni mucho menos una cuestión de inercia dado el paso del tiempo . El roce hace el cariño , sí , pero apenas dibujaste su contorno aquella tarde en esa parada de metro y ya supiste que ese brillo en la mirada sería tu perdición , hasta el último de tus días .
Como una yonkie ; sin comerlo ni beberlo , sin mucho menos haberlo planeado , te encontraste más que enganchada a la peor droga que existe . Atrapada para siempre en esa sonrisa agridulce ; tu condena .
No hay comentarios:
Publicar un comentario