martes, noviembre 27

Las nueve de la mañana, mes de noviembre.
El vaho que forman los bostezos mañaneros de los que van, como cada día, a encontrarse con su rutina.
El andén lleno. El corazón, vacío.
Las manos frías y un agujero en el bolsillo de su chaqueta.
El pelo aún húmedo por el agua de la ducha.
Llega el tren. Por fin.
Confusión y pisadas hasta que todos se acomodan.
Las sonrisas cansadas que intercambian dos conocidos que acaban de encontrarse por casualidad y que van en la misma dirección.
Un largo trayecto por delante, y un único pensamiento en su cabeza. Ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario